Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias,
borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero
también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso
de una idea, de un sueño o de una esperanza.

junio 07, 2008

La voz no se les devuelve escribiéndoles el guión

La voz no se les devuelve escribiéndoles el guión

Por Sara Plaza

Hace un par de meses proyectaron en el Cineclub Municipal "Hugo del Carril" de Córdoba (Argentina) "Invisibles: Una sola mirada y cinco historias", película–documental producida por Javier Bardem y dirigida por Mariano Barroso, Isabel Coixet, Javier Corcuera, Fernando León de Aranoa y Wim Wenders, recientemente galardonada con el premio Goya 2008 a mejor documental. En la reseña que apareció en el número 55 de abril de 2008 del boletín "Metrópolis" que edita el propio Cineclub, podía leerse lo siguiente:

INVISIBLES es una historia de historias. Un acercamiento a aquellas personas que residen en nuestro olvido. Un deseo de dar voz a varios de los que se quedaron mudos por la indiferencia. Y un humilde homenajea esas otras personas que nunca apartaron su mirada de ellos. Pero sobre todo es la voluntad de cinco directores por hacer visibles a sus verdaderos y únicos protagonistas, a aquellos que creemos y preferimos seguir creyendo invisibles.

Particularmente, no me gustó esta presentación. Últimamente desconfío bastante de la tan manoseada expresión "dar voz a los que no tienen voz". Primero por artificiosa, segundo por engañosa. Creo que es una afirmación de gran doblez y expresa lo opuesto de lo que finalmente se hace. Para empezar no creo que las personas del mal llamado y peor entendido "Tercer Mundo" sean mudas, y tampoco estoy de acuerdo con que escribiéndoles un guión se les devuelva la voz. Por el contrario, muchos de los diálogos y monólogos que aparecen en la película sólo permiten al "Primer Mundo" escuchar lo que está dispuesto a oír.

Así sobre la industria cinematográfica estadounidense, el crítico de cine, Carlos Boyero escribía hace un par de meses (EL PAÍS, 26 de abril de 2008):

"Hace tiempo que Hollywood se toma un poquito más en serio el tercer mundo y las ancestrales e interminables putadas que éste tiene que padecer. Lo hace lleno de buena intenciones, con esforzado tono crítico hacia los desastres que han perpetuado sus colonizadores, pero sin descuidar jamás los filones que engordan la taquilla, las sagradas convenciones y el transparente o subterráneo happy end".

Y en una entrevista publicada en el mismo medio unas semanas después (10 de mayo de 2008), el director de cine independiente norteamericano, John Seyles, se sonreía ante una etiqueta, "independiente", que ahora parece que gusta en Hollywood:

"Es una falacia que se han inventado los grandes estudios para ahorrar dinero. Crean divisiones más pequeñas en las que producen películas más baratas, a las que llaman independientes, y con esa excusa pueden pagar menos a actores y directores. Pero si luego deciden entrar en la carrera por el oscar, se gastan cuarenta millones de dólares en publicidad".

Jesús Carrión, del Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG) que mantiene vínculos con la Universidad Politécnica de Barcelona, opinaba en un artículo (EL PAÍS, 17 de mayo de 2008) no sobre cine sino sobre el activismo accionarial de algunas ONGs, que "[e]l peligro es que las grandes empresas utilicen a las ONGs para legitimarse" y afirmaba que, en su opinión, los programas de Responsabilidad Social Corporativa de las multinacionales españolas:

"Hacen pequeños donativos y tienen gran capacidad mediática para rentabilizarlos como publicidad mientras siguen adelante con programas que destrozan comunidades y territorios".

El escritor uruguayo, Eduardo Galeano, en su último libro "Espejos: Una historia casi universal", bajo la entrada "Americanos" se pregunta:

"Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos?

¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos?

Lo escucharon los peregrinos de Mayflower: Dios decía que América era la tierra era la Tierra Prometida. Los que allí vivían, ¿eran sordos?

Después, los nietos de aquellos peregrinos del norte se apoderaron del nombre y de todo lo demás. Ahora, americanos son ellos. Los que vivimos en las otras Américas, ¿qué somos?".


Curiosamente, en el diario EL PAÍS del sábado 24 de mayo de 2008, el suplemento literario "Babelia" llevaba por título:

Reinventar América
La feria del Libro de Madrid da voz a los nuevos narradores del otro lado del Atlántico


Ahí estaba nuevamente el "Primer Mundo" escribiendo el guión para el "Tercero" al que sigue creyendo mudo, ciego y sordo y del que sigue hablando con un profundo desconocimiento porque, como anoté al principio, jamás escucha lo que no desea oír.
Mi sorpresa fue descubrir que hay lugares en el "Primer Mundo" que tampoco han podido explicarse a sí mismos. Así lo expresaba la escritora Simonetta Agnello en una entrevista (EL PAÍS el 17 de mayo de 2008):

"La tragedia es que hay mucho escrito sobre Sicilia, pero la inmensa mayoría ha sido por extranjeros, no por sicilianos. Tiene que haber una razón".

¿Tendrá que ver con un "Primer Mundo" que para seguir haciéndose el sordo insiste en considerar mudo al "Tercero"?

Ilustración.